Durante años, hablar de visibilidad online era hablar de SEO: aparecer en Google, ganar posiciones, atraer tráfico orgánico y convertir visitas en ventas. Pero la llegada de la inteligencia artificial generativa ha cambiado el escenario.
Hoy los usuarios no solo buscan: preguntan, comparan, conversan y esperan respuestas inmediatas. Y esas respuestas ya no siempre llegan en forma de enlaces. Pueden aparecer en una AI Overview de Google, en ChatGPT, en TikTok, en YouTube, en marketplaces o en futuras experiencias de compra asistidas por agentes de IA.
En la V edición del e-Commerce Meeting organizado por Trevenque Group, MJ Cachón abordó este cambio de paradigma: el SEO sigue siendo fundamental, pero ya no basta con optimizar solo para buscadores. Ahora las marcas también deben prepararse para ser entendidas, citadas y recomendadas por sistemas de inteligencia artificial.
Del SEO al GEO
El SEO tradicional busca mejorar la posición de una web en buscadores como Google. Trabaja aspectos como las keywords, la arquitectura web, el contenido, la autoridad, la velocidad, la experiencia de usuario o los datos estructurados.
El GEO, o Generative Engine Optimization, va un paso más allá: se centra en cómo conseguir que una marca aparezca dentro de las respuestas generadas por inteligencia artificial.
SEO y GEO no son rivales. El GEO es una evolución natural del SEO en un entorno donde la búsqueda ya no ocurre solo en Google.
Google sigue vivo, pero la SERP ha cambiado
Uno de los mensajes más claros de la ponencia fue que Google no ha desaparecido. Sigue siendo clave, especialmente en búsquedas transaccionales, donde el usuario está cerca de comprar.
Lo que sí ha cambiado es la forma en la que Google muestra los resultados. Las SERPs ya no son una lista de enlaces azules: ahora integran productos, imágenes, vídeos, preguntas frecuentes, resultados enriquecidos y respuestas generadas por IA.
Esto provoca un aumento de las búsquedas zero-click: el usuario obtiene la respuesta sin necesidad de entrar en una web. Por eso, la visibilidad ya no puede medirse únicamente en tráfico. También importan la presencia de marca, las menciones, la autoridad y la capacidad de influir antes del clic.
La ficha de producto gana protagonismo
Para los eCommerce, uno de los grandes cambios está en el peso creciente de las fichas de producto. Google se parece cada vez más a un escaparate, donde aparecen productos, precios, filtros, imágenes y comparativas directamente en la página de resultados.
Por eso, la PDP deja de ser solo una página de venta y se convierte en un activo estratégico. Debe estar preparada para usuarios, buscadores, comparadores, plataformas e inteligencias artificiales.
Una buena ficha de producto necesita información completa, imágenes de calidad, reseñas, preguntas frecuentes, disponibilidad, precio, datos técnicos y marcado estructurado. Además, herramientas como Google Merchant Center ganan importancia para alimentar la visibilidad orgánica y preparar el terreno ante futuras experiencias de compra automatizada.
Más allá de Google
El usuario ya no busca en un único sitio. Puede descubrir un producto en TikTok, ver una review en YouTube, comparar en Google, preguntar a ChatGPT y terminar comprando en la web de la marca.
Por eso, la estrategia orgánica debe abrirse a nuevas plataformas. Cada canal tiene sus propias reglas, su propio algoritmo y su propia forma de mostrar contenido.
La clave no está en crear más contenido, sino en aprovecharlo mejor. Un artículo de blog puede convertirse en un vídeo corto, un carrusel de LinkedIn, una newsletter o una guía descargable. Una reseña de cliente puede reforzar una ficha de producto y actuar como señal de confianza para usuarios e IA.
Ingeniería de confianza
Para que una inteligencia artificial recomiende una marca, primero tiene que poder acceder a ella y confiar en su información.
Aquí entra en juego la ingeniería de confianza, que combina dos capas:
Por un lado, la técnica: una web rápida, rastreable, accesible, con datos estructurados, feeds actualizados y contenido que no esté bloqueado o escondido tras tecnologías difíciles de interpretar.
Por otro, la reputacional: autoría clara, menciones externas, reviews reales, casos de éxito, relaciones públicas digitales, presencia coherente en redes y señales de autoridad en el sector.
En GEO, la confianza no se afirma: se demuestra.
¿Y los agentes de compra?
La web agéntica todavía está en una fase inicial, pero apunta hacia un futuro en el que los usuarios podrán descubrir, comparar e incluso comprar productos directamente desde interfaces conversacionales.
Aunque su uso actual es limitado y la integración técnica todavía es compleja, conviene prepararse: catálogos bien estructurados, feeds actualizados, datos de producto fiables y una marca sólida serán claves cuando estos modelos maduren.
Conclusión: no es SEO o GEO, es SEO más GEO
La inteligencia artificial no ha acabado con el SEO. Pero sí ha cambiado las reglas de la visibilidad digital.
El SEO seguirá siendo imprescindible para captar tráfico cualificado y competir en búsquedas transaccionales. El GEO será cada vez más relevante para aparecer en respuestas generativas, comparativas y recomendaciones impulsadas por IA.
El reto para las marcas no es elegir entre uno u otro, sino construir una estrategia orgánica más completa: web optimizada, contenido útil, fichas de producto sólidas, presencia multicanal y señales de confianza.
Porque el SEO ayuda a que nos encuentren.
El GEO ayuda a que nos recomienden.
Y la confianza es lo que hará que nos elijan.
Si no pudiste asistir al evento o quieres ver la ponencia de MJ Cachón sobre este tema, tienes acceso a la charla completa aquí: